Hale halele · Relato

La fortaleza oculta de Bandamale

Cuando el peligro llegaba del mar, los mohelianos sabían adónde huir: una ciudad fortificada oculta en las alturas, a la que se llegaba por el río de los fugitivos.

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«¡Hale!» «¡Halele!»

Mwali es la más pequeña de las cuatro islas, y sus vecinos eran poderosos. En varias ocasiones, los sultanes de Anjouan quisieron someterla, y después llegaron las flotas de saqueadores. Las ciudades de la costa tenían sus murallas, pero ¿qué hacer si las murallas caían?

Los ancianos de Mwali tuvieron una idea que no se encuentra en ninguna otra isla del archipiélago. Lejos de las costas, en las alturas cubiertas de bosque, en Bandamale, en el monte de los wanaMalungu, construyeron una ciudad fortificada secreta. No era una ciudad como las demás: era un refugio.

Para llegar a ella desde el Djando había que remontar un río al que llamaban el Mro wa watoro, el «río de los fugitivos», o de los insurgentes. Quienes conocían el camino se deslizaban por él sin dejar rastro.

Allí arriba, lejos de las miradas, se celebraban los consejos secretos, se preparaba la resistencia y se escondía a las mujeres, los niños y los ancianos cuando la desgracia golpeaba la costa. Los enemigos podían tomar las ciudades: nunca encontraban el corazón de Mwali.

El más pequeño no sobrevive gracias a la fuerza, sino gracias a la prudencia y la solidaridad.

Lo que se sabe

Este relato lo recoge el sociólogo moheliano Salim Djabir: una ciudad fortificada construida en las alturas, en Bandamale, servía de lugar de resistencia, de reunión secreta y de refugio en caso de peligro extremo; se accedía a ella desde el Djando, una de las antiguas regiones de la isla (cuya capital era Wanani), por el «río de los insurgentes» (Mro wa watoro). Según él, un lugar así solo existía en Mohéli en todo el archipiélago.

El contexto es histórico: Mohéli, vinculada a Kilwa, estuvo amenazada por el sultanato de Anjouan, sobre todo en los siglos XIV y XV, y después por las razias malgaches de finales del siglo XVIII. Que sepamos, el yacimiento no ha sido excavado.

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