Hale halele · Cuento

El gallo del rey

Un rey alimenta a su gallo favorito con todo lo que desea. El animal crece y crece… hasta devorar el reino. Solo un niño olvidado puede arreglarlo todo.

Ver la foto en grande: Dzaoudzi, antigua capital asentada sobre su roca de Petite-Terre

«¡Hale!» «¡Halele!»

Érase una vez un rey que tenía un gallo magnífico. Lo quería más que a nada. El gallo comía del plato del rey, dormía junto a su cama, y nadie tenía derecho a espantarlo, ni siquiera cuando picoteaba el arroz de los pobres en el mercado.

Alimentado con todo lo que quería, el gallo creció. Se hizo tan grande como una cabra, y después como un cebú. La gente empezó a tener miedo, pero nadie se atrevía a quejarse: era el gallo del rey. Un día, el gallo se tragó una cabra. Al día siguiente, un cebú. El rey no dijo nada.

Después el gallo, convertido en un monstruo más alto que los cocoteros, empezó a tragarse a los hombres. Devoró a los campesinos, a los pescadores, a los notables, a los soldados… y, por último, al propio rey. En el país no quedó nadie. Nadie, salvo un niño al que su madre había escondido, en el momento del peligro, en una gran tinaja de arroz.

Cuando el niño salió de su escondite, el pueblo estaba vacío y en silencio. Oyó al monstruo roncar bajo los mangos, con la barriga enorme. El niño cogió el gran cuchillo de su padre, se acercó sin ruido y, de un solo golpe, abrió en canal la barriga del monstruo.

Entonces, uno a uno, salieron de ella las cabras, los cebúes, los campesinos, los pescadores, los notables, e incluso el rey, todos aturdidos. Miraron al niño que los había salvado. Y se dice que aquel día el país se dio nuevas reglas, para que nunca más el capricho de un poderoso pusiera en peligro a todo un pueblo.

El poder que no conoce límites acaba devorándolo todo, incluso a quien lo alimentó.

Lo que se sabe

«Le coq du roi» («El gallo del rey») da título al tercer volumen de los cuentos recogidos en Mayotte por Noël J. Gueunier de boca del cuentista Madjidhoubi Saïd, en dialecto malgache (kibushi). Ese volumen está dedicado al tema del poder: un animal corriente, criado por un rey, se convierte en un monstruo que devora a toda la población, salvo al joven héroe que permite restablecer el orden.

Nuestra versión retoma esa trama y la forma más extendida en África del cuento del «monstruo tragón», al que se abre la barriga para liberar a quienes ha engullido; los detalles son nuestros.

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